Tratamientos
Psicoterapia
Terapia
Conductista
Terapia Psicoanalítica
Terapia Cognitiva
Terapia Sistemática
Terapia Gestáltica
Psicodrama
Terapia Grupal
Terapia Familiar
Psicoterapia
Existen distintos enfoques terapéuticos. Psicología no es sinónimo de Psicoanálisis. Conozca los distintos enfoques psicológicos existentes y averigüe con cuál se siente más cómodo.
Hay enfoques que tienen mayor eficacia en el tratamiento de determinado tipo de problema. Conozca qué tipo de terapia le conviene. Como paciente, uno tiene el derecho a elegir.
• Terapia Conductista
• Terapia Psicoanalítica
• Terapia Cognitiva
• Terapia Sistémica
• Terapia Gestáltica
• Psicodrama
• Terapia Grupal
• Terapia Familiar
Este enfoque enfatiza el papel del proceso de aprendizaje en la generación de trastornos. Es decir, ciertas conductas que se aprenden se transforman en hábitos perjudiciales para la persona. Hace hincapié en las condiciones presentes como causantes del trastorno. La eliminación de los síntomas significa la desaparición de la enfermedad.
Los tratamientos son breves
e implica la sustitución de las conductas desadaptativas por nuevos patrones
de conducta que no produzcan ansiedad. El terapeuta
asigna tareas específicas, entrena al paciente en ciertas habilidades.
Requiere
menos tiempo que otro tipo de terapias y, por lo tanto es más económica.
Explica el trastorno basándose en la motivación. Es la naturaleza inconsciente
del conflicto la que impide que la persona pueda revertir voluntariamente
la situación. Su objetivo es descubrir el origen del conflicto intra
psíquico a través de los relatos del paciente. Dado que este origen se
remonta a
los primeros momentos de vida del paciente los tratamientos suelen ser
prolongados.
Promueve un cambio en la personalidad a través de la comprensión de los
conflictos del pasado. Se le enseña al paciente a hacer consciente los
pensamientos
y a reconocer las resistencias naturales a la voluntad de la mente.
Es un tratamiento de corto-mediano plazo
que utiliza la colaboración activa del paciente. Los pensamientos del paciente
se consideran hipótesis
a verificar.
En colaboración con el terapeuta se elaboran alternativas y se las
pone a prueba en situaciones reales.
Este enfoque se basa en los conceptos
tomados de la Teoría General de los Sistemas. Un sistema es un conjunto de
elementos dinámicamente estructurados,
cuya totalidad genera propiedades que, en parte son independientes
de aquellas
que poseen los elementos por separado. Por lo tanto hay que tener en
cuenta la interacción entre estos elementos. Por otro lado, estos sistemas
tienen
la propiedad de autorregularse.
Los síntomas se consideran expresiones disfuncionales del sistema familiar.
La solución del problema se encuentra supeditada al cambio en los patrones
disfuncionales de dicha interacción familiar.
Suele ser indicada para:
• Conflictos familiares
• Conflictos interpersonales
• Adicciones
• Divorcio
• Conflictos de pareja
• Violencia familiar
• Problemas de comportamiento en niños y adolescentes
Una de las finalidades de este enfoque
es promocionar el "darse
cuenta" de las emociones y sentir el momento. También supone que una persona insatisfecha
continúa elaborando asuntos inconclusos del pasado en su actividad
presente.
Los tres principios de la terapia son:
1. Valoración de la actualidad: Se pretende que el sujeto no se refugie
en el pasado.
2. Valoración de la conciencia y aceptación de la experiencia: Más
allá de los discursos intelectuales y las interpretaciones.
3. Valoración de la responsabilidad o integridad: Cada uno es responsable
de su conducta (que puede implicar: deprimirse, enloquecer o suicidarse).
Se basa sobre el concepto de "catarsis",
que implica que se actúan experiencias nocivas y esta revivencia tiene efectos
curativos. La técnica consiste en elegir un lugar o escenario para la representación,
también hay un director de escena (el terapeuta), un protagonista que pone
en escena lo que se le ocurre, co-actores y un público. El protagonista tiene
que intentar lograr revivir su realidad, pero al mismo tiempo experimentar
y poner a prueba posibilidades nuevas de experiencia y de conducta. Se intenta,
mediante la representación que los problemas se vuelvan claros para el protagonista
y para el grupo.
Es un tratamiento en el
que los pacientes, seleccionados a partir de ciertos criterios, se colocan
en grupo coordinado por un terapeuta experto,
para
ayudarse unos a otros a efectuar cambios y superar sus problemas. Se
utilizan distintos enfoques en la terapia de grupo (de orientación conductual,
psicoanalítica,
transaccional, cognitiva) dependiendo de las necesidades de las personas.
Las dos ventajas claras de la terapia de grupo son: la oportunidad de
obtener información inmediata por parte de los compañeros del paciente
sobre las
situaciones que experimenta, y la oportunidad, tanto para el paciente como
para el terapeuta, de observar las respuestas psicológicas, emocionales
y conductuales del sujeto frente a determinados temas o situaciones,
gracias
a la interacción con las demás personas del grupo. Además, el grupo provoca
un compromiso especial para con uno mismo y con los demás, que ayuda a
la modificación de la conducta desadaptada.
Suele proveer un mayor enriquecimiento por la interacción con los compañeros,
además de tener la posibilidad de aprovechar distintos puntos de vista,
y por lo tanto, obtener diferentes soluciones frente a un mismo problema.
Es una modalidad económica, y suele necesitarse de un tiempo menor para
ir experimentando modificaciones en uno mismo y en las personas que lo
rodean.
Es por excelencia, la modalidad de trabajo psicoterapeútico de mayor auge
de esta época.
Es frecuente su indicación para:
• Fobias
• Problemas para enfrentar situaciones estresantes
• Problemas para enfrentar situaciones de cambio
• Conflictos con adolescentes
• Problemas familiares
• Conflictos de pareja
• Celos
• Timidez
La familia funciona como si fuera una unidad, un sistema, con una homeostásis
(equilibrio) particular de relaciones que se mantiene indiferente a su
nivel de desadaptación. El objetivo de este abordaje es el de reconocer
y confirmar
el patrón subyacente del sistema que mantiene el equilibrio, y ayudar a
la familia a comprender el significado y propósito de dicho patrón. También
se trata que la familia pueda satisfacer las necesidades emocionales de
un
miembro de la familia, reforzar su capacidad como unidad para hacer frente
a los conflictos, y por último influir en la identidad y valores de la
familia para que los miembros se orienten hacia la salud y el crecimiento.


